En la edición de la Revista Patrimonio “Cine Cusqueño tradición y vigencia” publicaron la nota Pequeñas salas oscuras en la que destacan el trabajo del Microcine Legaña de Perro, pioneros en la exhibición audiovisual alternativa de películas en la ciudad de Cusco y las consecuencias positivas de que la comunidad acceda al séptimo arte.

“(…) El “Microcine Legaña de Perro” era, a su vez, un proyecto de exhibición alternativa de películas latinoamericanas de corte social (algo que tiene relación con la línea de trabajo de su principal impulsor, el Grupo Chaski, casa productora de cine peruano a la que le debemos la entrañable película ochentera Gregorio y también la cinta Juliana). Es así que, financiada internacionalmente y ya replicada en varias regiones, la experiencia de los microcines llegó al Cusco mientras que coincidentemente se discutía sobre los avances del proceso de descentralización en el país. Después de “Legaña de Perro”, se crearon más microcines que comenzaron sus laboren en algunos barrios populares y periféricos de la ciudad. Esto permitió generar nuevos públicos e incentivar el espíritu crítico en un grupo de espectadores jóvenes que miraban un cine diferente, pero cuyos problemas reflejados en las pantallas les resultaban familiares.”

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